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Menos de diez días después tuve de nuevo el estómago encogido. El 28 de Junio me enfrentaba por segunda vez a un escenario enorme, a mi penoso estado físico y a los nervios de alguien que no las tiene todas consigo. Señoras y señores, Carmina Burana. Fueron los 11 minutos más largos de mi vida.
Justo una semana después hice las maletas por primera vez este verano para pasar un fin de semana en la sierra, con una compañía inmejorable. Las Chicas Gilmore y yo. Rinconcillo Returns. Como muestra, un botón.
(vaya, no es mi mejor foto)
Y el día 17, maletas de nuevo. Covadonga nos esperaba con los brazos abiertos. Se ha dicho todo de esos 10 días, pero por repetir un poco no voy a quedar mal: trabajo, mucho. Pero es necesario si queremos que esto vaya a alguna parte. Amigos, los mejores que uno imagina. Algo muy especial nos une, y eso lo sabemos y lo notamos todos. No espero hasta diciembre. Os echo de menos.
Nuevo single, Underneath
Nueva imagen
Nuevas emociones para despertar
Lo quiero para Reyes
(o antes)
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- Que Andorra nos de 12 puntos en Eurovisión
- Paper Aeroplane, de KT Tunstall
- Leer cartas viejas
- La protección del mayor sobre el pequeño
- Pensar en mi yo de hace diez o doce años
- Las películas de Disney
- Pero no las nuevas, sino las antiguas
- Las películas de la Segunda Guerra Mundial
- Los smileys de msn
- Mi familia (aunque no me crean)
- Que Ramón García siempre lleve puesta su capa en Nochevieja
- Los anuncios publicitarios de principios de los 90
- Ver fotos de Ana Frank
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Valerio Onfretti
Felicidades, Lauris
1. Los bombones
2. No tener nada que hacer
3. Ver a una señora mayor en vaqueros
4. El regaliz blando
5. Que la cajera del CIAO se acuerde de mí
6. Ir a clases de inglés
7. Cenar una hamburguesa grasienta
8. Y sentirme mal por ello
9. Cantar mientras voy por la calle escuchando música
10. Y que la gente me mire raro
11. Leer antes de dormir
12. Llevar puesto mi jersey gris
13. Despertarme a media noche y ver que aún me quedan horas de sueño por delante
14. Levantarme por la mañana y hacer las cosas con la luz apagada
15. Mirar a un bebé que mira a un perro que mira a los pollos asados
16. Por alguna extraña razón, los domingos por la tarde-noche
17. Mirar mi ciudad desde la terraza del ático
18. Cocinar
19. Y creer que tengo aptitudes para ello
20. Las clases con Manuela
21. Tener HPP
22. Estar en la zona del "buen estrés" (lo siento, soy raro)
23. Tomarme unas cocteleras con unos buenos amigos en el Gillmurray
24. Apalancarnos en casa de Ana y hacer ver que somos Friends
25. Hacer la compra yo solo
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Aquí os los dejo. Son mis joyas de la corona. Hace muchos años llegó a mis manos Cuando Hitler robó el Conejo Rosa. A partir de él, vinieron los demás. Todos con un denominador común: la segunda guerra mundial, el episodio más oscuro de la historia reciente. La mayoría de los protagonistas de esas obras son niños, ya que son considerados como libros destinados a público infantil. Aún así, sigo releyendo todos y cada uno de estos libros cada año, y sigo asombrándome con la capacidad del ser humano de hacer tanto daño y a la vez superar el terror y el miedo impuestos de manera tan irracional.
- El último tren a Zurich, de César Vidal. Eric llega a Viena con la intención de cursar estudios de arte. En su primer día en la ciudad, descubre la violencia de los camisas pardas y conoce Karl Lebendig, un poeta con el que trabará amistad. Eric descubrirá igualmente el amor de Rose y, sin proponérselo, despertará a una vida nueva y totalmente distinta a todo lo que hubiera podido imaginar. Pero entonces el Führer entra como victorioso conquistador en Viena...
- El diario de Anna Frank, de Anna Frank. Tras la invasión de Holanda, los Frank, comerciantes judíos alemanes emigrados a Amsterdam en 1933, se ocultaron de la Gestapo en una buhardilla anexa al edificio donde el padre de Ana tenía sus oficinas. En ese lugar y en las más precarias condiciones, Anna, de trece años, escribió su estremecedor Diario: un testimonio único en su género sobre el horror y la barbarie nazi. Anna murió en el campo de Bergen - Belsen en marzo de 1945. Su Diario nunca morirá.
- La traidora, de Gudrun Pausewang. Otra Anna, pero esta vez es una joven alemana que un día descubre el escondite de un soldado ruso. A partir de entonces, Anna se debate entre el miedo que siente a la posibilidad de ser descubierta y la obligación moral de ayudar a un desconocido en peligro.
- La canción de Hannah, de Jean-Paul Nozière. 1940, Francia. Louis vive con sus padres en una pequeña villa minera. La guerra es el tema central entre los clientes del Café de los Amigos, donde Louis trabaja ayudando a la señora Jean, pero que no interfiere en su vida, hasta que los nazis y la policía comienzan a arrestar judíos...
- El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. Cuenta la historia de un chico de nueve años, hijo de un comandante nazi del campo de concentración de Auschwitz en plena Segunda Guerra Mundial. Bruno, con nueve años descubrirá el horror de la guerra pese al continuo esfuerzo de su padre porque no se interese acerca de lo que ocurre fuera de la casa.
- Cuando Hitler robó el Conejo Rosa, de Judith Kerr. La llegada de Hitler al poder va a cambiar radicalmente la vida de Anna y su familia. En su huida del horror nazi, deberán abandonar su país y dejar atrás muchas cosas queridas, como su conejo de peluche. Con él también se quedará su infancia. Cuando Hitler robó el conejo rosa es una de las obras más leídas por los jóvenes de todo el mundo; una obra que rebosa emoción y sinceridad.
- Suite Francesa, de Irène Némirovsky. Uno de mis regalos de Reyes, apenas llevo tres páginas leídas, pero promete ser interesante. Ya os contaré.
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28. Todos los días tengo que pisar cuatro baldosas a la vez con el mismo pie.
29. Lo último que hago antes de acostarme es desconectar el ordenador de la red eléctrica para no ver la lucecita de stand by.
30. Me encanta Callejeros.
31. Y El Gran Reto.
32. Y Andaluces por el mundo.
33. Y Planeta Finito.
34. A veces recuerdo algo gracioso cuando voy caminando por la calle y me río solo.
35. Y la gente cree que estoy zumbado.
36. Pero no.
37. Sólo un poquito.
38. Me encanta imaginarme mi propia película. Donde la gente desconocida no te mira mal por reírte solo en la calle, sino que se ríen contigo.
39. Odio las palabras simpecado y catadura.
40. Sin embargo, me encantan rifle, cepellón y repetitivo.
41. Escribo en itálica o en negrita para intentar dar un efecto llamativo a lo que estoy diciendo.
42. Pero generalmente es en vano.
43. E imagino que itálica es una mujer y negrita un hombre.
43. Me emocioné traduciendo la muerte de Héctor y la súplica de Príamo a Aquiles.
44. Pero odio traducir a Apolodoro.