RSS FEED
Mostrando entradas con la etiqueta pensées. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensées. Mostrar todas las entradas

24 de Diciembre



Es obsceno que seas tan puerilmente feliz con la que está cayendo. Y lo es más aún que nos lo restriegues a los demás.


(N. del T.: en contra de lo que pueda parecer, estoy de un humor magnífico. Es sólo una reflexión que llevo pensando meses.)

·

10 de enero



"... Sin embargo, no se espanten: lo que escriba no será ni la décima parte de lo que soy.
Y es que no puedo dejar de ser misterioso, aun cuando me propongo no serlo."

Pequeña Copérnica,

He vuelto. Hace mucho que no te escribía (en realidad hace mucho tiempo que no escribo a nadie). No sé si sabes que llevo cuatro meses viviendo en Aix. Estoy seguro de que te gustaría, porque yo la detesto. Siempre hemos tenido esa habilidad de ser como dos piezas de un puzle que encajan a la perfección. Pero a lo que iba. Esto está lleno de esos rincones que tanto te gustarían: una mesa en un café diminuto junto a una fuente en una placita; los puestos del mercado, con sus pizarritas anunciando que los huevos son de "poules elevées en plein air"; una librería silenciosa y con olor a cera para muebles; un gato que mira vigilante desde una ventana rodeada de hiedra... Esto es tan... tuyo. Por eso lo odio. Porque te veo reflejada en cada cristal, en el agua de las fuentes del Cours Mirabeau, en las vidrieras de la catedral del Saint Saveur.

Todo lo que me rodea es muy bonito. Demasiado bonito. Casi tanto que parece hecho a posta. Es un gran decorado para la película de mi vida. Es como si fuera a travesar el zaguán de una casa y detrás no hubiera nada. Como si fuera a tocar el muro de la Torre del Reloj y estuviera hecho en cartón piedra. Como si, al empujar a una vendedora del mercado, cayera al suelo convertida en un maniquí. Como tú.


·

Pues eso

· Que soy feliz ·

· Y sólo tú tienes la culpa ·

:)


·

Silencio






Me miraste, te miraba,


el silencio me envolvía


y tu risa no cesaba


·
Valerio Onfretti

A ti, que lees esto.


A ti, que lees esto.


A ti, que te levantaste esta mañana sin saber que existo, a pesar de que cada día diriges hacia mi tu mirada, por un segundo, y piensas que estoy aquí para quitarte tu trabajo, tu familia, tu coche, tu casa... y no te paras a pensar que lo que mas necesito es un trozo de pan.
A ti, que lo tienes todo: una mujer que te quiere, unos hijos que te adoran, un trabajo fantástico, el mejor coche del mercado, muchos amigos... Todo lo que yo siempre quise (quiero) tener.
A ti, que nunca te has parado a pensar que hubiera pasado si no hubieras nacido en el país en el que vives. Que no te cuestionas que hubiera ocurrido si hubieras nacido en Angola, en Nigeria, en Israel, en Uruguay, en El Congo...
A ti, que llegas a tu trabajo en tu coche alemán, que buscas en tu ordenador japonés un hotel en Haití para pasar las vacaciones, y después de tomar un café brasileño vas a votar por medio del sistema griego, y sales a comer una pizza italiana con un vaso de Coca-Cola americana; y miras la hora en tu reloj suizo porque llegas tarde a tu clase de francés; y vuelves a casa, ayudas a tu hija a hacer los deberes de matemáticas que utilizan números árabes y escritura latina; y , antes de que el sueño se apodere de ti, rezas a tu Cristo judío...



¿Y todavía tienes el valor de llamarme extranjero?



·
Valerio Onfretti

25 de Noviembre






Mírame sin que te vea.

Mírame para saber que sigo con vida.

Mírame, porque ya nadie lo hace.

Mírame, porque siento que me desvanezco.

Mírame, porque ya no hay nada a lo que pueda llamar mío.

Mírame, porque si no lo haces no estaré aquí.

[ Mírame ]

[ Ya volví ]

·

Valerio Onfretti

Buenas noches...




Buenas noches al niño que mira al cielo estrellado aprovechando un descanso de los bombarderos.
Buenas noches al anciano que está atado a un sillón.
Buenas noches a la madre que se preocupa por cómo conseguir la comida para el día siguiente.
Buenas noches a los hijos de los padres que gritan y pegan.
Buenas noches al inmigrante que no puede dormir por culpa del oleaje que tambalea la patera.
Buenas noches a israelíes y palestinos.
Buenas noches a Gloria Inés.
Buenas noches a ti, Pequeña Copérnica.
Buenas noches a todos.
·

De finales que no llegan


17 de Noviembre:
¿Qué hacer cuando el Mar te pide un final?

Y ahora estoy aquí, solo, con un lápiz viejo en la mano y un cuaderno nuevo ante mí. Las líneas entrecruzadas me miran con insolencia, como retándome a profanar una nueva página de este cuaderno que se ha convertido con el tiempo en algo odiado y amado a la vez. Despacio, con una lentitud que hasta a mí mismo me desespera, voy pasando las hojas casi inmaculadas, rotas únicamente por treinta y ocho líneas verticales y cincuenta y cinco horizontales, que son al mismo tiempo agonía y bendición. "Una última pieza", me digo, "sólo una".

Mi cabeza vacía intenta infructuosamente buscar el término adecuado, tarea harto
difícil teniendo en cuenta que estoy robándole horas al sueño y energía a esta
bombilla, que se enciende sobre mí para darme la única buena idea que tendré
esta noche: la de irme a dormir.
·

11 de Noviembre


Pequeña Copérnica:

¿Nunca has subido a una montaña rusa y has sentido ese vacío en el estómago en el punto más alto justo antes de caer en picado? Últimamente siento como si estuviera todo el día subido a una de ellas. En clase, en el supermercado, en la cama, en la calle... Mi mente viaja por los pensamientos más dispares, y de pronto apareces tú. Ahí siento que el aire no me llega a los pulmones, el ritmo se me acelera y mi respiración se vuelve frenética. He llegado a odiarte y a amarte al mismo tiempo, pero nunca sabré si el efecto que produces en mí me agrada o me repugna. Es algo imprevisto, espontáneo. Cuando estoy aburrido entre declinaciones, nombres de reyes, tratados de paz o las características del Paleolítico superior, y hace frío y al bibliotecario le da por incordiar más de la cuenta, te cuelas en mi cabeza y haces que odie todo lo que tengo a mi alrededor.
Pero cuando estoy tumbado en la cama, oyendo llover mientras leo un buen libro o miro al techo mientras KT Tunstall me susurra con voz rasgada que está encontrando su camino a través de la oscuridad, apareces. Apareces y te quiero, y nada más me importa, te siento cerca, la llama en mi pecho comienza a arder y una calidez comienza a extenderse por todo mi cuerpo. Soplas las nubes negras en mi cabeza haciendo que todo parezca más fácil. Pero entonces recuerdo que tengo que terminar ese trabajo para historia y la vida gris comienza de nuevo.


·
Return top